A vueltas con el futuro estadio olímpico

Desde hace ya un tiempo diferentes clubes de fútbol británicos sugieren que para hacer frente a dificultades económicas evidentes se puede pensar en trasladar el principal escenario, esto es, los estadios, para aumentar capacidad y en consecuencia ingresos ordinarios pese a que uno se meta en deudas a corto y medio plazo. Pese a las suculentas tajadas televisivas en el Reino Unido (hay que recordar que en Premier League no hay fútbol en abierto, tan sólo reservado para FA Cup y selecciones nacionales) las malas gestiones o los descensos inesperados o acuciantes (el Portsmouth sería el ejemplo paradigmático a dia de hoy) han acercado a muchas entidades al borde del abismo de la quiebra –bankruptcy-.

Es la propia falta de dinero la que ha provocado que equipos de primer nivel como el Liverpool no sólo no puedan mudarse (en este caso de Anfield Road, situado en Stanley Park -a cuyo extremo está situado el estadio del Everton, Goodison Park-) sino que pueden verse obligados a vender a algunas de sus estrellas como el capitán Steven Gerrard o el madrileño Fernando Torres para solventar problemas financieros acuciantes. Por otro lado, hace ya unos años que el Arsenal abandonó el viejo Highbury (convertido ahora en apartamentos de lujo) para irse a una propiedad colindante en Ashburton Grove, al ladito del antiguo escenario que les ha alojado durante 93 años. Sin embargo, los gunners se han endeudado hasta las cejas limitándose incluso hasta en el apartado de fichajes y especulando con la venta de Fábregas para conseguir liquidez. No han acabado de conseguir un ambiente perfecto de grada tradicional pegada al césped, aunque su calidad y modernidad es incuestionable.

También en el norte de Londres, sus históricos rivales del Tottenham Hotspur tienen la proyección del nuevo estadio entre ceja y ceja debido a una doble razón: la estética de White Hart Lane con columnas en mitad de las gradas al más puro estilo clásico del viejo estadio de principios de siglo pasado, y la propia ubicación en un distrito londinense bastante poco recomendable. Daniel Levy al final ha optado por quedarse en la zona, aunque el proyecto del nuevo estadio es espectacular. Los spurs planean el traslado, si las obras no se demoran, para dentro de un par de años y al igual que a sus archirrivales del norte de la capital, la inversión ronda los 400 millones de libras esterlinas, algo así como 600 millones de €.

¿Y qué sucede con el WEST HAM UNITED? Hace poco se planteaba abiertamente el tema a Mark Noble en una entrevista del programa de la Premier League que se puede ver tanto en Gol TV como en Teledeporte. El canterano llegaba a confesar que los jugadores ni siquiera eran conscientes de la situación económica del club hasta que el nuevo propietario, David Sullivan, les informó en persona en el vestuario a pesar de lo cual ha podido traer a Ilan Araujo, Hossam Mido y Benni McCarthy a Upton Park en el mercado de invierno. Además en diferentes foros y blogs del West Ham se viene especulando desde hace tiempo con un traslado del viejo (aunque adecentado) Boleyn Ground que automáticamente ofrezca mayor capacidad de aficionados. Sin embargo, también planean sombras de sospecha especulativas sobre la recién llegada de los nuevos dueños con la hipotética llegada de un nuevo estadio con lo que implica de operación urbanística.

Precisamente porque el dinero en la caja no es mucho, las opciones que se han barajado han sido enfocadas más hacia un alquiler del propio estadio olímpico en Marshgate Lane (Stratford) que verá la luz en 2012 con ocasión de los Juegos Olímpicos de Londres, en principio con el aspecto que ilustra la maqueta de la foto del artículo. ¿Por qué? Las razones son sencillas: la ubicación parece diseñada por los hammers ya que el estadio olímpico está al ladito de West Ham y Plaistow, nada lejos de Upton Park. Y el alquiler a largo plazo evita un desembolso para hacerse un estadio en propiedad y además resuelve de un plumazo polémicas con el Comité Olímpico Británico sobre los futuros usos de la instalación, que no quedaría sin utilizar.

Pues mira tú por donde que ha sido en las últimas semanas el propio organismo olímpico británico, con el ex atleta Sebastian Coe a la cabeza (hincha declarado del Chelsea), quién precisamente ha puesto pegas de modo expreso a esta supuesta mudanza de sede del West Ham United, tras ser preguntado por esta posibilidad por David Sullivan. O directamente le ha dado el portazo a la posibilidad al asegurar tajantemente que es innegociable (sic) cualquier otro uso del estadio olímpico diferente del tartán y los grandes premios de atletismo, siguiendo la línea argumental de la Ministra británica del ramo, Tessa Jowell. Así que toca esperar a una pronta solución, sin descartar una propia remodelación y ampliación del estadio sobre el terreno (pese a las evidentes incomodidades que también hemos visto en España con el Betis o el Málaga) al estilo de lo que hizo el Manchester United en Old Trafford.

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