La FA denuncia gritos racistas a Heskey

That´s unnaceptable, “Es inaceptable”, ha sentenciado categóricamente un portavoz de la dignísima FA a cuenta de los cánticos racistas que recibió (seguro, no voy a empezar con la estupidez léxica de presuntamente) el ariete negro del Wigan Athletic, Emile Heskey, por parte de algunos aficionados croatas en el Maksimir de Zagreb el miércoles por la noche. Estoy bastante perplejo ante este nuevo rol de liderazgo en la cruzada del racismo por parte de los entes británicos, aunque voy a comenzar por el final: saben MUY BIEN de lo que hablan, puesto que si hay una sociedad racista y violenta es la de las Islas.

Situarse como referente moral o como una especie de policia vigilante ante la más mínima conducta reprobable es muy del gusto de la arrogancia tan altiva y ombliguista que lleva el corsé tan bien ajustado de lo políticamente correcto y la ética apropiada en las sociedades anglosajonas, en especial con términos tabú como paki, que es el despectivo que se usa normalmente entre amigos blancos para referirse a la comunidad pakistaní. Sin embargo, la hipocresía y altanería que subyace en estos comportamientos me repudia y me hace dudar de la catadura moral y miseria personal de la que hacen gala algunas autoridades deportivas, pseudo-deportivas y disciplinarias en el Reino Unido.

Llevan años con campañas, como el Let’s Kick Racism Out of Football desde 1993, que soy el primero en ensalzar para intentar desterrar el racismo de los terrenos de juego ingleses (en España también, pero como no, años más tarde), lo cual por otra parte no hace sino reconocer explícitamente que en nuestras sociedades el racismo y la violencia están latentes y que por lo tanto el fútbol no es sino una excusa barata en la que determinados sujetos pueden escudarse para dar rienda suelta a sus deplorables ideologías o conductas. Mi primer recuerdo en este sentido es uno de mis ídolos de crío: John Barnes (el de la foto). ¿Y que tiene de especial John Barnes? Primero de todo: un grandísimo pelotero y uno de los centrocampistas más completos que entre otros estuvo en el Liverpool y el Newcastle. Y segundo: dijo basta ya. Basta ya de pasearse por los campos de fútbol en el país de Su Graciosa Majestad y que te tiren plátanos y te llamen de todo y te amenacen los racistas ingleses (tan majos y numerosos ellos) por ser negro en sus primeros años en el Liverpool y en el que también se vio afectado su compañero Mark Chamberlain. Episodios vergonzosos para la incólume sociedad británica como los cánticos racistas (racial abuse lo etiquetan, que finos) que sufrió Barnes en junio de 1984 por seguidores del National Front al volver de jugar con Brasil. That´s unnaceptable.

Años de gasto oficial que tratan de reeducar a los hinchas británicos, y que en parte se ha conseguido ante el cambio mostrado en el comportamiento de los aficionados en la grada. Básicamente entiendo que las actitudes mostradas por los señores de la FA es que como estoy comprometido en estas fundaciones antirracistas, automáticamente me erijo en represor por la gracia divina de todo aquello que pueda herir sensibilidades racistas. Como el amistoso en el Bernabéu a finales de 2004 con los gritos racistas a los jugadores negros de Inglaterra o los comentarios off the record de Luis Aragonés al motivar a Reyes. Estas acciones son inaceptables, claro que sí. Como también lo son que ningún alto cargo de la Administración británica sea negro (según un informe oficial que se hizo público en la época de Tony Blair), que los británicos de vacaciones en la playa o siguiendo a sus equipos por Europa tras unas cuantas pintas se aflojen el corsé que usan en casa y den rienda suelta a la violencia y a gritos racistas, que se haya perdido la cuenta sobre los muertos por arma blanca en el área metropolitana de Londres en lo que llevamos de año, que la prensa británica formal siga refiriéndose a la banda asesina de ETA como grupo separatista vasco, que un partido político abiertamente racista como el BNP (British National Party) de Mark Collett y Nick Griffin tenga concejales por varias ciudades inglesas………todo eso, señores de la altanería, la referencia moral y la educación exquisita británica, todo eso y mucho más que ocurre enfrente de sus narices, that´s unnaceptable. En Londres, Zagreb, Madrid y la Conchinchina. Así que menos ir pidiendo condenas de comportamientos sociales y solicitando sanciones deportivas, y más arrimar el hombro dentro de nuestras propias sociedades.

Y si no que se lo apliquen a las crew que todavía hoy en día albergan notoriamente elementos extremistas entre sus filas, como los headhunters del Chelsea, la service crew del Leeds, los gooners del Arsenal, los bushwalkers del Millwall, los naughty forty del Stoke City, los del Cardiff City, a los billy boys del Rangers en Escocia (aunque ese es otro tema)…..vamos que el trabajo no está completado ni de lejos, señores de la FA. Ni en labor de concienciación en nuestras sociedades, ni en el ámbito del deporte como apéndice de estas. Queda mucho trabajo aún. A todos.

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